¿LA POLITICA NO INTERESA?
Aunque en muchos países los ciudadanos parecen estarse alejando de la política, en Uruguay sigue importando a cerca de la mitad de la población: el 18% de los uruguayos se interesa mucho en la política y otro 27% bastante.
Como es lógico, los que recuerdan qué votaron en 2024 y votaron al Frente o a la Coalición tiendan a estar más interesados que los que votaron en blanco o no recuerdan su voto. Pero el interés entre frenteamplistas y coalicionistas es casi idéntico: 48% de ambos grupos tiene mucho o bastante interés en la política. Entre quienes votaron en blanco o no recuerdan sólo un tercio se interesa.
La política interesa bastante más a quienes viven en la capital (¿cerca de las autoridades nacionales?) que a los que viven en el resto del país. En cambio, por más que los hombres ocupan la gran mayoría de los cargos de gobierno, las mujeres están tan interesadas como ellos en lo que ocurre en el ámbito político.
Lo que sí marca diferencias en el interés es la edad, ya que están más interesados los mayores de 60 que los menores. Sin embargo, la generación más joven (los menores de 30 años) tienen algo más de interés que la generación que los sigue (de 30 a 44 años), lo cual podría significar que hacia el futuro mantendrán (o incrementarán) ese interés juvenil. Y los estudios terciarios son los que más parecen despertar el interés en política, ya que entre quienes tienen más educación formal 6 de cada 10 se interesan, mientras que entre la mayoría de la población (con educación primaria o secundaria) sólo lo hacen 4 de cada 10.
Otros indicadores, como por ejemplo el conocimiento de distintos líderes políticos o el manejo de información sobre los temas de debate, muestra que ese mayor interés de los veteranos y de las personas con estudios terciarios es real.
Si se sigue la evolución del indicador en los últimos 30 años, se observa que en los años de la crisis económica estuvo en su nivel más bajo, y el interés creció cuando el país se recuperó. A partir de mediados de la década pasada se ha mantenido muy estable, con algo menos de la mitad de la población interesada en política. Si se compara con otros países de la región, los uruguayos somos los más interesados, junto con Brasil. Argentina y Chile se ubican en un segundo escalón y todos los demás se interesan menos.
En estos últimos años la política está cambiando mucho, cambian los estilos, cambia el lenguaje que los políticos emplean para dirigirse a sus pares y a los votantes, cambian los canales de comunicación que la gente utiliza. Pero ninguno de esos cambios parece estar disminuyendo el interés de los uruguayos por la política. Eso es positivo para la democracia, porque en la medida en que muchos realizan un seguimiento de lo que está ocurriendo en el ámbito político, obliga a los políticos a rendir cuentas a la población y a ajustarse a lo que el electorado está demandando.
La encuesta
Esta nota presenta los resultados de una encuesta nacional telefónica (a teléfonos fijos y celulares) de CIFRA en todo el país: 1000 entrevistados entre los días 7 al 18 de agosto de 2026.
El universo representado por la muestra es la población mayor de 18 años, con acceso a teléfono fijo o celular en todo el país (urbano y rural).
Los encuestados son seleccionados mediante un enfoque de muestreo probabilístico aplicando en una segunda etapa una estratificación según regiones del país y zonas específicas de Montevideo y cuotas de sexo y edad ajustadas para reflejar su prevalencia en la población nacional, tomando como marco de referencia la Encuesta Continua de Hogares de 2023 del Instituto Nacional de Estadística. Se realizan ponderaciones adicionales según características sociodemográficas y voto en elecciones anteriores de los encuestados. El margen de error máximo esperado para un 95% de confianza es aproximadamente 3,1 puntos porcentuales en más o en menos (+/- 3,1) para el conjunto de la muestra.
El texto de la pregunta formulada a los encuestados es el siguiente:
- ¿Ud. diría que la política le interesa mucho, bastante, poco o nada?
La encuesta es multicliente, y financiada por empresas públicas y privadas, partidos políticos, organismos del Estado y organizaciones internacionales.
