La gestión del Presidente  
LA GESTION DEL PRESIDENTE EN LA OPINION DE LOS URUGUAYOS

Sobre resultados de la encuesta nacional de CIFRA de agosto-septiembre de 2007: 1000 entrevistados en sus hogares en todo el país entre los días 25 de agosto y 3 de septiembre, con resultados directamente comparables a los de las encuestas anteriores de CIFRA)

El viernes pasado hablamos aquí del juicio de los uruguayos sobre la política económica del gobierno. Este juicio es favorable (55% a favor, 42% en contra), pero los datos muestran que los uruguayos se están volviendo más críticos sobre la situación económica del país. También adelantamos que la evolución de estos juicios tenía consecuencias políticas. Veamos ahora esas consecuencias.


1. ¿Cómo juzgan los uruguayos la gestión del Presidente Tabaré Vázquez?

Favorablemente: 46% la aprueba, y 29% la desaprueba, con un balance (aprobaciones menos desaprobaciones) de 17 puntos porcentuales. Pero el nivel de aprobación es ahora algo más bajo que la votación recibida por el Frente Amplio en las últimas elecciones nacionales.

Como se aprecia en la Figura 1, el Presidente comenzó su mandato con una aprobación a su gestión (67% en abril de 2005) excepcionalmente elevada para las costumbres uruguayas. Esa alta aprobación inicial fue disminuyendo durante un año (hasta abril de 2006), y luego se mantuvo estable, alrededor de 59%, durante un año más (hasta abril de este año, 2007).

En los últimos cinco meses la aprobación a la gestión presidencial volvió a disminuir, llegando ahora a 46%, casi un tercio menos que la cifra de abril de 2005. Este 46% es bajo si se lo compara con las cifras iniciales, pero no es bajo en las democracias contemporáneas. Tanto Bill Clinton, en EEUU, como Lula, en Brasil, tuvieron porcentajes de aprobación muy similares al de Tabaré Vázquez a mediados de sus primeros y finalmente muy exitosos períodos de gobierno (48% Clinton, 45% Lula). Ambos fueron reelegidos para un segundo período.



2. ¿Cómo está la popularidad personal del Presidente Vázquez?

El Presidente continúa siendo popular: 50% de simpatías y 25% de antipatías, con un balance (simpatías menos antipatías) de 25 puntos porcentuales. Ahora, como al principio de su mandato, su popularidad personal es algo mayor que la aprobación a su gestión: “el hombre es mejor que su obra”. Esto es lo que ocurre normalmente con todos los presidentes uruguayos desde la restauración democrática en adelante. 

La Figura 2 muestra que con las simpatías ocurrió algo similar a lo ya visto con los juicios sobre la gestión: un nivel inicial muy alto (69% en abril de 2005), que va descendiendo durante el año siguiente, hasta llegar a 54% en abril de 2006. Luego de esa fecha, y durante un año más (hasta abril de 2007) las simpatías se estabilizan alrededor de 54%, y en los últimos cinco meses disminuyen nuevamente, hasta el 50% registrado ahora en septiembre.



 3. ¿Y cómo han evolucionado los juicios sobre la situación económica? ¿Influyen sobre la popularidad personal y sobre la evaluación de la gestión del Presidente?

Influyen, sí, pero no es una influencia siempre directa o “automática”. Como se ve en la Figura 3, durante el primer año de gobierno, mientras la aprobación a la gestión del Presidente y su popularidad personal disminuían, el juicio sobre la situación económica del país mejoraba sistemáticamente (desde 11% en abril de 2005 hasta 28% en abril de 2006).

Esto muestra que la disminución de las aprobaciones y simpatías recibidas por el Presidente durante su primer año de gobierno no se deben a la evolución de la situación económica. Estas caídas fueron las consecuencias “normales” del desgaste de gobernar, porque es imposible satisfacer a todo el mundo durante todo el tiempo. Las “lunas de miel” políticas pueden ser más o menos largas, pero se terminan.

Algo paradójicamente, cuando los juicios sobre la situación económica tienden a estabilizarse entre abril de 2006 y abril de 2007, las aprobaciones y simpatías recibidas por el Presidente también se estabilizan. Este período fue hasta ahora, desde el punto de vista de los uruguayos, la fase “normal” de un buen gobierno del Frente Amplio.

En los últimos meses, en cambio, la población percibe que la situación económica se deteriora, y ese deterioro se refleja paralela y directamente sobre la aprobación de la gestión presidencial (y en menor medida también sobre la popularidad personal del Presidente).

Estas “turbulencias” experimentadas por el gobierno al llegar a la mitad de su período son las más fuertes que se han observado hasta hoy. Marcan un cambio significativo; el apoyo gubernamental hoy está reducido a su electorado (o a porcentajes algo menores, según el indicador que se observe). Desde que asumió éste es tal vez su momento más débil. Pero el partido se está jugando, y todavía es muy temprano para hacer conjeturas sobre la evolución futura de los acontecimientos. Como ya se observó, a mediados de sus primeros y muy exitosos períodos de gobierno tanto Lula como Clinton tenían aprobaciones casi iguales a las recibidas hoy por el Presidente Tabaré Vázquez.



 


 


 


 



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