Sensaciones térmicas al final del año:

(Sobre resultados de una encuesta nacional de CIFRA de noviembre de 2008: 1000 entrevistados en sus hogares en todo el país entre los días 15 y 24 de noviembre, con resultados directamente comparables a los de las encuestas anteriores de CIFRA)

Ante la crisis global, las “sensaciones térmicas” de los uruguayos en materia económica están cambiando. Subrayando que estamos hablando exactamente de sensaciones térmicas, y no de situaciones “objetivas”, hay un índice que combina cinco temas diferentes, que se usa para medir esta “sensación térmica” económica: el índice de confianza de los consumidores. Este índice combina las respuestas de la gente a cinco preguntas:

 

 

    • cómo está hoy la situación económica de la familia comparada con la de un año atrás;

 

    • cómo se espera que estará la situación económica de la familia dentro de un año;

 

    • si éste es o no un buen momento para compras importantes (electrodomésticos, etc.);

 

    • cómo estará la situación económica del país dentro de un año, y

 

    • cómo será la situación económica del país durante los próximos cinco años.

 

 

Este índice es una adaptación del que se usa en muchos lugares del mundo. Hace varios años que CIFRA mide este índice siempre de la misma manera. En particular, en los últimos años tenemos mediciones hechas siempre al final del año.

Como se ve en la figura, la confianza de los consumidores llegó a los niveles más altos del período hace dos años, en el 2006. Nunca habíamos visto un valor tan alto. Pero ahora volvimos al punto de partida: la confianza de los consumidores, hoy, es más baja que la registrada al final del gobierno de Jorge Batlle (pero es mucho más alta que la registrada en el fondo de la crisis anterior, en 2002).

 

 

Todos los economistas dicen que el país y los uruguayos están ahora francamente mejor que hace cuatro años, en 2004, pero la confianza de los consumidores está más abajo que a fines del gobierno anterior. Las razones son dos: primero, la confianza de los consumidores, como decíamos al principio, es una sensación térmica. Segundo, para determinar estas sensaciones térmicas lastendencias (cómo están cambiando las cosas) son más importantes que las situaciones (cómo están las cosas hoy).

Hace cuatro años todo el mundo veía y sentía que lo peor ya había quedado atrás y que las cosas estaban mejorando. Ahora, en cambio, desde hace ya dos años se registra cierto desencanto en la gente, y últimamente todo el mundo percibe que la crisis global es muy seria, y nadie sabe exactamente cuánto nos golpeará. Pero todos pensamos que nos golpeará. De modo que, en parte por desencantos internos, y en parte por las amenazas externas, los uruguayos pensamos, o más bien tememos, que las cosas empeorarán.

No todos los uruguayos piensan igual. Según los ingresos de la gente, por ejemplo, las diferencias son pequeñas (y los más pesimistas son los que están en mejor posición, como se ve en la figura, al revés de lo que se podría esperar). Pero Uruguay siendo Uruguay, la política y las camisetas importan mucho. Los votantes del FA son claramente optimistas (casi tanto como lo eran todos los uruguayos dos años atrás, en el mejor momento del período), y los votantes blancos y colorados son claramente pesimistas. De modo que colectivamente estamos en cero, somos neutros, porque una mitad piensa (o dice) que estamos y vamos bien, y la otra mitad, al contrario, piensa que vamos mal.

 

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