La intención de voto en una reelección

(Sobre resultados de una encuesta nacional de CIFRA de noviembre de 2008: 1000 entrevistados en sus hogares en todo el país entre los días 15 y 24 de noviembre, con resultados directamente comparables a los de las encuestas anteriores de CIFRA)

 

Si ahora se plebiscitara una reforma constitucional para permitir la reelección inmediata del Presidente Tabaré Vázquez, en el estado de la opinión registrado por esta encuesta, la reforma no se aprobaría. No habría reelección. Una mayoría absoluta (52% de la población) votaría en contra, y un 42% votaría a favor. Esta diferencia, diez puntos porcentuales, es grande. Aún si todos los que no opinan terminaran votando a favor, igual la reforma no sería aprobada.

 

Si el presidente es tan popular como dicen las encuestas, ¿por qué no se aprobaría una reforma reeleccionista? Porque no hay que confundir “la reelección”, en general, con “este presidente” en particular. La reelección es una regla general que valdría para todos los presidentes futuros. Hay gente que no vota la reelección porque cree que es una regla mala, aunque sí votaría a Vázquez. Y a la inversa: hay gente que votaría la reelección porque cree que es una buena regla, pero no votaría a Vázquez.

 

 

Además, no todos los votantes del FA votarían la reelección. Siete de cada diez (70%) sí la votarían, pero los demás no la votarían. Los votantes frentistas que no votarían la reelección son aproximadamente tantos como los no frentistas que sí la votarían; por eso el voto reeleccionista (42%) es casi igual a la intención de voto hacia el FA (41%).

 

 

Si hubiera reforma, y si además el presidente Tabaré Vázquez se presentara como candidato, ¿qué pasaría? Las respuestas a esta clase de preguntas hipotéticas deben ser tomadas con cautela; son sólo una primera aproximación. Teniendo en cuenta esta advertencia: si por alguna razón misteriosa (o por obra de la divina providencia) Vázquez pudiera ser candidato, entonces sería (desde el punto de vista del FA) un excelente candidato. Hacia afuera del FA, podría captar votos “frescos” adicionales, de algunos no frentistas que podrían votar a Vázquez pero tal vez no a otro candidato. Y hacia adentro del FA, como se ve en la figura, entre siete y ocho de cada diez votantes frentistas preferirían votar a Vázquez. Siempre recordando que estas respuestas son sólo una primera aproximación, ningún otro candidato del FA tiene este nivel de apoyo en la interna frentista.

 

 

El resultado es paradójico: en el estado actual de la opinión la reforma reeleccionista no es viable, pero si por alguna razón Vázquez pudiera ser candidato, entonces para el FA sería el candidato con más “llegada” electoral, en parte por su posible atractivo “hacia afuera” del FA, pero sobre todo por su arrastre hacia adentro del FA.

 

Pero no hay reforma reeleccionista, y el presidente no será candidato. Y ahora, además, el presidente renuncia a su partido, el Partido Socialista. Si Vázquez quisiera liderar una nueva corriente de opinión en el FA, habría que ver si el “arrastre” del presidente como candidato, o al menos una buena parte de ese arrastre, sería trasladable a una nueva corriente de opinión liderada por Vázquez, que marcara sus votos al Senado y a Diputados. En principio, posible es, pero hoy no lo sabemos. Podemos preguntarlo después del Congreso del FA. En cualquier caso, la renuncia de Vázquez al Partido Socialista abre posibilidades insospechadas hasta hace apenas dos semanas.

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