La gestión del Presidente

(Sobre resultados de la encuesta nacional de CIFRA de marzo de 2008: 1003 entrevistados en sus hogares en todo el país entre los días 1 y 9 de marzo, con resultados directamente comparables a los de las encuestas anteriores de CIFRA)

 

La segunda mitad del año pasado fue el momento de mayor “turbulencia” para el gobierno del Dr. Vázquez, al menos desde el punto de vista de la aprobación que recibía su gestión en la opinión pública. El Presidente comenzó su mandato con un elevado nivel de aprobación (67% en abril de 2005) que fue disminuyendo paulatinamente hasta llegar a su momento más bajo en la segunda mitad del año pasado (46% en setiembre). Ese nivel de aprobación era bajo en relación al punto de partida, pero no lo era en relación a las costumbres uruguayas y a la experiencia comparada de la región. Fue el momento más difícil desde que se inició el nuevo gobierno (siempre desde el punto de vista de las aprobaciones recogidas en la opinión pública).

Los uruguayos juzgan favorablemente la gestión del Presidente Tabaré Vázquez: el 56% la aprueba, y 21% la desaprueba, con un balance (aprobaciones menos desaprobaciones) de 35 puntos porcentuales. En términos sustantivos el Presidente no solo detuvo su caída sino que vuelve a obtener un nivel de aprobación superior al nivel de votación que recibió.

 

Como se aprecia en la Figura 1, ya al final del año pasado el Presidente había comenzado a repuntar en la opinión pública y al iniciar el año 2008 recupera casi el mismo nivel de aprobación que recibía antes de las turbulencias del 2007.

 

 

Las turbulencias de 2007 afectaron menos la popularidad del Presidente que la evaluación de su trabajo. Siguiendo la tendencia descrita, ya al finalizar el 2007, el porcentaje de personas que expresaba simpatía hacia Tabaré Vázquez había crecido y hoy llega a 55% de simpatías y un balance (simpatías menos antipatías) de 34 puntos porcentuales. Ahora su popularidad personal es casi idéntica a la aprobación que recibe su gestión: “el hombre es igual que su obra”.

La Figura 2 muestra que con las simpatías ocurrió algo similar a lo ya visto con los juicios sobre la gestión: un nivel inicial muy alto (69% en abril de 2005), que va descendiendo durante el año siguiente, hasta llegar a 54% en abril de 2006. Luego, hasta principios de 2007, las simpatías se estabilizan algunos puntos por encima del 50%, y en el último tramo del año vuelven a disminuir hasta el 50% de septiembre. En noviembre la caída se detiene y las simpatías alcanzaban el 52%. En marzo la tendencia sigue siendo creciente.

 

 

Es difícil establecer cuáles son los factores que más influyeron en el cambio de la tendencia de la evaluación de la gestión presidencial. Seguramente se suman distintos factores, que no siempre impactan directa o “automáticamente”. Seguramente la población juzga los gestos y acciones políticas del Presidente, pero al Presidente también se lo juzga según cómo se percibe la situación general del país: la sensación térmica. En ese sentido, la percepción del clima cambió. En el correr del año pasado, la población percibía que la situación económica se deterioraba (fue el “año del IRPF”), y ese deterioro tendía a reflejarse sobre la forma en que era evaluado el Presidente y también, aunque en menor medida, en su popularidad personal.

Al iniciar el 2008, la gente percibe la situación económica de forma mucho más positiva. Esto es consistente con muchos otros datos: el crecimiento de la recaudación, el crecimiento de las exportaciones y las importaciones, la disminución del desempleo, el aumento de los ingresos reales de los hogares, el aumento de ventas de los shoppings, el incremento sostenido de la venta de automóviles 0 KM, etc.

La Figura 3 muestra con claridad ese cambio de humor desde finales del año 2007. Los uruguayos somos “quejosos”, pero parece que comenzamos el año de buen humor.

¿Qué impacto tendrá este cambio de clima en lo que ocurrirá en 2009? Como ya se dijo, el partido se sigue jugando y sigue siendo temprano para hacer conjeturas al respecto.

 

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