La emigración

(Sobre resultados de la encuesta nacional de CIFRA de noviembre de 2007: 1000 entrevistados en sus hogares, en todo el país, entre los días 3 y 11 de noviembre)

El 36% de los uruguayos se iría a otro país si tuviera posibilidades de conseguir trabajo. Como se ve en el primer gráfico, sin embargo, hoy son menos los que se irían que 7 años atrás. En el año 2000, antes del fondo de la crisis, el 44% de los uruguayos estaba pensando en emigrar. Ahora volvimos a un clima “más normal” para nuestro país: la proporción de gente que se iría es más o menos la misma que diez años atrás, cuando la economía, como hoy, estaba creciendo.

 

 

España es el destino preferido por casi la mitad de los que emigrarían, luego Estados Unidos (11%) y recién en tercer lugar nuestros grandes vecinos, Argentina y Brasil. Como en el resto del mundo, emigrarían sobre todo los más jóvenes: casi 6 de cada 10 se irían si consiguieran trabajo en otro lado. También tiran mucho los parientes en el exterior: casi la mitad de las familias con parientes radicados en otro país considera la posibilidad de irse con ellos. Y empujan también los factores económicos. Casi 4 de cada 10 personas de ingresos medio-bajos y bajos emigrarían buscando mejores horizontes.

 

 

Es muy difícil estimar cuántos uruguayos se fueron efectivamente en estos últimos años. Se preguntó si algún miembro del hogar se había radicado en el exterior en los últimos 7 años (que incluía los de la crisis). Según nuestra encuesta, el 19% de los hogares uruguayos “perdió” a algún miembro que emigró en estos últimos 7 años. Como se observa en el Gráfico 3, hay una brecha grande entre los que quisieran irse (en más de un tercio de los hogares hay por lo menos un potencial emigrante) y los que efectivamente se van (en sólo dos de cada diez hogares hay alguien que se fue en los últimos 7 años).

 

 

 

Lo que también es claro es que, como dicen los expertos, en términos relativos se van más los uruguayos que están mejor: entre los sectores más acomodados hay una proporción mayor de emigrantes que entre los hogares con menos ingresos. Aunque los pobres están mucho más dispuestos a irse, no logran hacerlo, porque emigrar es complicado y caro.

A partir de estos datos, se pueden extraer al menos dos grandes conclusiones:

(a)    Uruguay retornó a su patrón “normal” de emigración, luego de un pico durante los años de crisis.

(b)   Europa y Estados Unidos han reemplazado a Argentina como “destino deseado” de la emigración uruguaya.

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